http://www.lanacion.com.ar/1854058-desbarranco-omnibus-rosario-de-la-frontera-muertos-gendarmes
Notas de Reynaldo Castro publicadas en diarios y revistas. La mayoría de estos textos abordan cuestiones relacionadas con la literatura, las memorias de la represión de la última dictadura y la ciudad de San Salvador de Jujuy (ubicada en el norte de Argentina, América del sur).
lunes, 14 de diciembre de 2015
Cadáveres
CADÁVERES. Así se titula un excelente poema de Néstor Perlongher, pero ahora no vamos a hablar de literatura. Hubo un accidente en Salta y hay varios cadáveres de gendarmes. Lo que la noticia del diario La Nación no cuenta es que venían tres colectivos con gendarmes para Xuxuy. ¿El motivo? La protesta que ya está en las calles por los decretazos y medidas antipopulares del nuevo gobierno. El mismísimo gobernador pidió refuerzos represivos y le dio la orden a la policía local de no tener contemplaciones. Por todo esto, a mis compañeros que están en las calles les pido que tomen medidas de seguridad para no ser golpeados; a los lectores de este muro que tienen amigos funcionarios espero que entiendan la gravedad de esta situación y que sepan que la violencia represiva sólo engendra más violencia. A todos, que demostremos que algo hemos aprendido después de tantas dictaduras; a respetar la vida, sin ir más lejos.
miércoles, 22 de abril de 2015
Cuestión de huevos
En los ochenta participé de una asamblea donde los docentes
de la UNJu discutían si seguir con el paro más largo (que le hacían a la
gestión de Alconada Aramburu, ministro de Educación de Alfonsín) o no.
Decidieron levantar la lucha y mi amigo Raúl se enojó mucho; les gritó
"¡Carneros!" y arrojó el vaso de su bebida al centro del aula magna.
Ningún docente se sintió ofendido, porque tenían los huevos suficientes para
bancarse el mal momento.
En este milenio, cuando Mario Rabey ganó el decanato de la
Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales, recibió una lluvia de huevos. El
polémico decano no se inmutó. Abrió su bolso, sacó un paraguas y esperó que
cesara la lluvia. No denunció a ningún estudiante, porque tenía los huevos bien
puestos.
En octubre del 2009, Gerardín recibió huevazos en su saco.
Llamó a la policía, hizo presentaciones en la justicia, pagó solicitadas caras
e histeriqueó en los medios de comunicación. Podríamos recordar la noche que
sacó chapa de trompeador de poetas y de locos, pero no. Vamos a recordar que,
aquellas tarde en el Consejo Profesional de Ciencia Económica, él tenía los
huevos de moño.
domingo, 19 de abril de 2015
THE GODFATHER
GENTE SIN
SWING. El hombre agarra un charango y finge producir algún sonido
musical. Está con estudiantes: dos niñas ríen, el resto mira con asombro, la
que agarra la pandereta parece buscar, entre el público, que alguien brinde una
explicación a ese acto inesperado.
| http://www.eltribuno.info/renovo-compromiso-n535907 |
El hombre, dice la noticia, remarcó la importancia de la
docencia y de los padres en la educación. Lo hizo en un recorrido por escuelas
rurales de Jujuy. En la escuela de frontera N° 3 de Oratorio dijo: “Ustedes
hacen Patria”. Lo hizo, en su función de padrino de la escuela y llevó regalos,
aunque no precisa si fueron caramelos, libros o netbooks.
El padrino, como sabemos, es una persona que asiste a otra
persona para sostener sus derechos en diversos actos. En nuestra región, el
padrino es alguien solidario que apoya, alienta y sostiene a sus ahijados;
sobre todo cuando hay ausencia de padres.
NO HAY NADA MÁS LINDO QUE LA FAMILIA UNIDA. Ése era el lema
de la familia Campanelli, un clásico de la televisión en blanco y negro que nos
llegaba desde Buenos Aires. Otra familia, más difundida porque venía de los
estudios de Hollywood, también exigía una profunda moral familiera; ese film es
recordado por sus hectolitros de sangre, la cabeza de un caballo muerto en una
cama y por la principal preocupación principal de Michael Corleone: ordenar los
asuntos familiares. Ya sabemos: en la mafia, familia y Familia son la misma
cosa.
Los jefes de familia, en Jujuy, también tienden a emprolijar
la vida de sus integrantes. Les consiguen trabajos en el Estado o en las
empresas que están fuertemente ligadas a la gestión gubernamental. Para que los
lazos de sangre sean respetados, arman otros lazos y así surgen grupos como
“Los colombianos”, “La medianera”, “Los contadores” y también liderazgos que
tienen sus nombres de guerra: el Ruso, el Amarillo, el Bocha, el Pardo o, en
algún caso, alcanza con el nombre de pila como cuando nos referimos al Papa
(¿hace falta recordar que la Iglesia le pide a la familia Corleone que
ingrese en el banco del Vaticano?).
SÍMBOLOS. Hay algo que es inobjetable en la expresión del
vicegobernador: la importancia de la educación pública. Esta importancia va más
allá de los reclamos salariales (hay gremios que sólo se movilizan por un
pedido de aumento de sueldo, pero nunca fundamentan sus demandas, como sí lo
hacía Avelino Bazán). Es, por medio de la historia, que aprendemos el
significado de nepotismo. Gracias a la regla de tres simples sabemos cuántos
días puede gastar en sana alimentación un funcionario y un obrero municipal,
por dar un ejemplo.
El lenguaje nos permite ver la credibilidad que tienen los
discursos; cuando un padrino afirma: "Vengo a visitar a mis ahijados y
ahijadas como prometí en su momento no lo hago con las manos vacías y espero
sinceramente poder repetir esta visita en breve", su enunciado es, por lo
menos, dudoso. Afirma que cumple una promesa: la visita; que llega con “algo”
en las manos, pero no define qué es lo que lleva, para qué sirve, quién compró,
quién pagó.
¿Por qué sería bueno que nuestros funcionarios precisen sus
actos? Fundamentalmente para lograr transparencia en la gestión pública; para
erradicar los liderazgos excluyentes, personalistas y autoritarios; para que si
defienden la educación pública, ellos y sus hijos se eduquen en universidades
públicas. Y para que nada quede en la nebulosa, como esos crímenes no aclarados
de una Familia poderosa que llegó al poder.
http://www.eltribuno.info/renovo-compromiso-n535907
lunes, 7 de octubre de 2013
Cachorro de cuello blanco
![]() |
| Germán Fellner, hijo de tigre, y un trabajador |
En esta fotografía están dos jóvenes. El de la izquierda
tiene la piel clara; el otro, más oscura. El primero tiene una camisa blanca,
un pantalón vaquero con un cinturón grueso y hebilla llamativa; también tiene
unos zapatos negros que desentonan con el piso de tierra. El segundo viste ropa
deportiva, pero no parece alguien acostumbrado a practicar deportes, tiene una
chomba a rayas, un jogging y un par de zapatillas. El joven que tiene la camisa
blanca carga una bolsa en su hombro derecho y tiene la mirada fija en la cámara
que congela la imagen. El que tiene ropa deportiva no carga nada, mira hacia un
costado y está parado a la izquierda del otro.
Umberto Eco escribió que el hábito hace al monje. Que nuestra
ropa es expresiva. Que elegimos nuestra ropa según códigos y convenciones que están
articuladas y que aceptamos. Que nuestra ropa, en algunos casos pierde su
funcionalidad física y se convierte en un signo de alto valor comunicativo. El
semiólogo grafica su argumentación con un ejemplo claro: el hombre de las
cavernas empezó a cubrir su cuerpo con pieles de animales para protegerse del
frío; pero, al cabo de unos pocos años, debieron surgir distinciones entre los
cazadores brabucones provistos de mejores pieles que los menos capaces que
disponían de un repertorio menor de pieles.
La imagen es una pose de campaña política. El que carga la bolsa
es alguien que no tiene la ropa adecuada para este tipo de trabajo. Es alguien
que está acostumbrado a un trabajo más pulcro y con menos desgaste físico, por
eso se inclina demasiado hacia su costado izquierdo, en un intento de
equilibrar su cuidado cuerpo. El otro joven no ignora esa falta de costumbre;
por eso está a su par, listo para sostenerlo, por si llegara el caso.
jueves, 22 de agosto de 2013
La víspera del 23 de Agosto
Mañana conmemoramos el Éxodo Jujeño, brillante título que pasó a la historia, aun cuando sus protagonistas nunca habían pronunciado la palabra "éxodo". Este año, Gerardo Morales, desde la cámara de Senadores; Carlos Oheler et al, desde la legislatura local, se manifestaron en contra de un documental que se exhibió por Canal Encuentro referido a la larga marcha de los jujeños. No dijeron nada del excelente libro que escribió Viviana Conti, una de las entrevistadas en el documental citado. Tampoco retrucaron al ministro de Educación provincial que afirmó que el espíritu de Belgrano vive en Eduardo Fellner. Se sabe: para una sociedad de ágrafos, es más fácil ver TV que leer. No hablemos de lo difícil que es escribir para el que no practica la lectura. Por eso, hoy, en la víspera, me atrevo a decir que mañana los legisladores radicales harán mutis por el foro. Sacarán algún aviso de adhesión en los diarios locales y punto. Un día tendrán una buena jubilación pero no pasarán a la historia como estudiosos de las guerras de la independencia, precisamente.
viernes, 2 de agosto de 2013
Es el tono, imbécil
El tono es la preocupación central que tiene un escritor cuando ya decidió sobre qué contar. Borges, cuándo no, dijo que sólo hay cuatro o cinco temas que merecer ser tratados por la literatura: el amor, la muerte, la locura, la soledad. Todo gira alrededor de esos temas principales y todo consiste en saber cómo contar. De ahí la preocupación por el tono.
En política, los partidos se organizan por una ideología. Nacionalistas, populares, conservadores, progresistas: he aquí un listado incompleto de características que pueden tener las ideologías en pugna. Perón, otro inevitable, dijo que en el peronismo hay de todo, pero todos responden a un conductor natural (obviamente daba por descontado que él sería el padre eterno de su partido).
Un burgués asustado es un fascista, escribió Brecht. Ese susto es lo que evidencia el tono del vicegobernador Guillermo Jenefes, en las imágenes que se vieron, hoy, en un noticiero del mediodía.
El funcionario, recordemos, es un próspero hombre de negocios. Por lo general, la imagen que tenemos de él es la de un pulcro hombre que supo hacer crecer una empresa comunicacional, como nunca antes había crecido.
En las imágenes que muestra el noticiero, Jenefes sufre los cánticos dedicados a su progenitora; en rigor, son burlas para que el vicegobernador se moleste antes que insultos a la madre.
El próspero hombre de negocios se asusta porque un grupo de empleados públicos, todos morochos, se atreven a insultarlo. Y ahí, el hombre que es un buen calculador de números, por el miedo que siente, no puede contenerse y levanta la voz y agita con violencia su brazo derecho mientras que su cara gringa se pone roja y afirma que si es necesario mandará a reprimir.
Borges y Perón ya están muertos. Pero la preocupación por el tono y las ideologías siguen estando con nosotros. El contenido de un discurso nos dice más de lo que un comerciante asustado quiere decir. En el momento menos esperado, la ideología salta. Hace falta un detonante y salta. Un buen susto y sale el fascista que estaba agazapado.
El tono de Jenefes no se parece al que usaba el General. Ni siquiera se parece al tristemente memorable discurso de aquel 1 de Mayo que gritó "imberbes" a los muchachos que lo dejaron desairado por primera vez.
El tono de Jenefes no se parece ni al de Borges ni al de Perón.
Se parece al que usaba otro general. Un fascista que detentaba el poder en el otro lado de la cordillera: Pinochet.
En política, los partidos se organizan por una ideología. Nacionalistas, populares, conservadores, progresistas: he aquí un listado incompleto de características que pueden tener las ideologías en pugna. Perón, otro inevitable, dijo que en el peronismo hay de todo, pero todos responden a un conductor natural (obviamente daba por descontado que él sería el padre eterno de su partido).
Un burgués asustado es un fascista, escribió Brecht. Ese susto es lo que evidencia el tono del vicegobernador Guillermo Jenefes, en las imágenes que se vieron, hoy, en un noticiero del mediodía.
El funcionario, recordemos, es un próspero hombre de negocios. Por lo general, la imagen que tenemos de él es la de un pulcro hombre que supo hacer crecer una empresa comunicacional, como nunca antes había crecido.
En las imágenes que muestra el noticiero, Jenefes sufre los cánticos dedicados a su progenitora; en rigor, son burlas para que el vicegobernador se moleste antes que insultos a la madre.
El próspero hombre de negocios se asusta porque un grupo de empleados públicos, todos morochos, se atreven a insultarlo. Y ahí, el hombre que es un buen calculador de números, por el miedo que siente, no puede contenerse y levanta la voz y agita con violencia su brazo derecho mientras que su cara gringa se pone roja y afirma que si es necesario mandará a reprimir.
Borges y Perón ya están muertos. Pero la preocupación por el tono y las ideologías siguen estando con nosotros. El contenido de un discurso nos dice más de lo que un comerciante asustado quiere decir. En el momento menos esperado, la ideología salta. Hace falta un detonante y salta. Un buen susto y sale el fascista que estaba agazapado.
El tono de Jenefes no se parece al que usaba el General. Ni siquiera se parece al tristemente memorable discurso de aquel 1 de Mayo que gritó "imberbes" a los muchachos que lo dejaron desairado por primera vez.
El tono de Jenefes no se parece ni al de Borges ni al de Perón.
Se parece al que usaba otro general. Un fascista que detentaba el poder en el otro lado de la cordillera: Pinochet.
martes, 23 de julio de 2013
Políticos, compromisos y memorias de la represión dictatorial en Jujuy
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| LUCHA DE CALLES. Los 90 x Gonzálo Vilca |
Está bien la acción del senador Gerardo
Morales: aquellos que tuvieron participación activa vinculada a la violación de
los Derechos Humanos en la última dictadura no pueden ocupar cargos en el
Estado democrático. Hace uno años, él también cuestionó un pedido de ascenso de
Rafael Braga, hoy condenado a cadena perpetua por los crímenes que cometió en
Jujuy, cuando era teniente,
Braga fue el responsable directo de la detención y posterior desaparición de
Julio Rolando Álvarez García. ¿Estas acciones son suficientes para afirmar que nuestra clase política
se encuentra comprometida con los trabajos de la memoria?
***
A mediados de los ochenta, Gerardo Morales,
por entonces líder indiscutido de Franja Morada, fue elegido por amplia
mayoría, presidente de la Federación Universitaria de Jujuy (FUJ). Por aquellos
años, algunos dirigentes que ahora forman parte del Partido Justicialista (PJ),
militaban en la agrupación universitaria de la Unión Cívica Radical, en la
Facultad de Ciencias Económicas. Hoy, con el título de Contador y con mala
memoria, uno de ellos es candidato a diputado nacional por el Frente para la
Victoria (FpV).
En el congreso de constitución de la
primera FUJ, los que formábamos parte de la minoría (integrada por
intransigentes y peronistas que nunca sacamos los pies del plato, aunque una
vez nos expulsaron del PJ) presentamos una moción para que aquellos que fueron
funcionarios de la dictadura no integren el gobierno de la Universidad Nacional
de Jujuy. Los muchachos de la Franja, por alguna razón que nunca explicitaron,
se opusieron. Como no había opción para discutir, ellos solicitaron votar la
moción. Tenían los votos suficientes por ser mayoría, pero nosotros solicitamos
que la votación sea nominal y cantada. Queríamos que no quedaran dudas de la
posición de cada uno. Y, créanme, no quedaron dudas.
Después, ya sabemos lo que pasó. Gerardo
(permítanme la confianza, ya que lo conozco desde aquella remota juventud) hizo
carrera como legislador provincial y nacional. La tarea que realizó en mantener
en la línea de flotación a la UCR fue muy importante: cuando nadie quería
hacerse cargo del desastre que dejó Fernando De la Rúa, él tomo el mando y
salvó la ropa.
Pero volvamos a los ochenta. En aquella
primavera alfonsinista, llegó a Jujuy, como jefe de un regimiento, un militar
imputado como responsable de la desaparición de un soldado. El hecho está
narrado en el libro de Guillermo Obiols, La
memoria del soldado. Sin embargo, ningún político local lo denunció.
Entre 1984 y 1986 funcionó, en la
legislatura provincial, una comisión extraordinaria para registrar casos de
violaciones a los derechos humanos durante la dictadura. Esa comisión estuvo
presidida por Antonio Casali (UCR) pero se diluyó por las leyes de Punto Final
y Obediencia Debida. Posteriormente, Casali brindo testimonio en el primer
juicio por crímenes de lesa humanidad en Jujuy y sus argumentos no estuvieron a
la altura de la circunstancias.
Próspero Nieva (UCR), Gregorio Horacio
Guzmán y María Cristina Guzmán (Movimiento Popular Jujeño y funcionarios
durante la dictadura) formaron parte de los 124 legisladores que el 23 de
diciembre de 1986 aprobaron la ley de Punto Final. Julio “Pampero” Álvarez
García, detenido-desaparecido, era sobrino de Nieva; cuestión que puso en
apuros al legislador radical: la ley defendía, entre otros, a los torturadores
y asesinos de su pariente. El hecho muestra cómo algunos políticos privilegian
la disciplina partidaria antes que el compromiso familiar y social.
Durante los noventa, ningún político local
se interesó por las atrocidades cometidas durante la dictadura o, al menos, no
lo hizo públicamente. Es más, en febrero de 1996, Carlos Alfonso Ferraro, quien
había sido director provincial de Prensa en la dictadura, asumió como
gobernador. Y no sólo eso: también fue elegido presidente del PJ de Jujuy. Los
únicos que protestaron fueron los integrantes del Frente de Gremios Estatales y
los estudiantes que chiflaron a María Inés Haquím, esposa de Ferraro que había
sido nombrada directora del Ente Autárquico de la Fiesta Nacional de los
Estudiantes. La sacó barata el ex funcionario dictatorial: fue condenado por el
delito de violación de los deberes de funcionario público con una pena menor.
La
falta de preocupación acerca de los DDHH, por parte de la clase política de
Jujuy, se evidenció públicamente el 10 de octubre de 2002. Ese día, en los dos
diarios locales, el gobierno provincial publicó un aviso institucional en el
que anhelaba “que los actos universales de la humanidad estén contenidos en el
respeto a la vida, la justicia, la paz y la democracia”. En la primera línea,
con letras más grandes, el aviso decía: “10 DE OCTUBRE: DÍA DE LOS DERECHOS
HUMANOS” (sic). Es decir, se adelantaron dos meses a la fecha de
conmemoración. No hace falta ser muy sagaz para darse cuenta del lugar que
ocupa la problemática en cuestión en la agenda de los funcionarios del gobierno
de Jujuy. ¿Qué hizo la oposición? Mutis por el foro.
En el 2003, y de manera tardía, en Jujuy se
desarrollaron las audiencias públicas por el Juicio por la Verdad. El único
político que acompañó de manera activa fue Pablo Baca (UCR). Por entonces, los
medios de comunicación emitidos en Buenos Aires tenían sus agendas ocupadas por
otras cuestiones y nuestros políticos trataban de acomodarse a esos dictámenes.
Hace diez años, después de una feroz
represión en Libertador General San Martín en la que murió Marcelo Cuéllar,
renunció el jefe de la policía provincial, Carlos Carrizo Salvadores,
actualmente procesado en la causa de la Masacre de Capilla del Rosario,
ocurrida en Catamarca durante la dictadura. Como se imaginarán, ningún político
local cuestionó la designación que antes había realizado el gobernador Eduardo
Fellner (PJ), tampoco éste respondió a la declaración de amor con la que
Carrizo Salvadores se despidió: “Fellner es un gobernador de lujo”.
Justo es decir que la Legislatura local
sancionó, en el 2007, la Ley Nº 5516 referida al “Día Provincial de los
Derechos Humanos en la Provincia de Jujuy”, proyecto que fue presentado por
Pablo Baca y Miguel Tito (PJ), que posibilita, en los actos escolares,
rememorar el 20 de Julio como el día del primer apagón que ocurrió en
Libertador General San Martín y compromete seriamente a la relación de la
empresa Ledesma con los secuestros y desapariciones ocurridos en julio de 1976.
No casualmente, en tiempos más recientes,
en un allanamiento a oficinas de la empresa Ledesma personal de la Justicia
descubrió nóminas con personas consideradas peligrosas para la empresa. ¿Hace
falta aclarar que el peligro, para Ledesma, significa denunciar la complicidad
empresarial con la dictadura? No recuerdo haber visto el nombre de ningún
político, cuestión que no debe sorprendernos porque casi todos acompañaron, en
algún momento, el acto oficial de inicio de la zafra.
La designación del comisario Marcelo
Alejandro Voros, como jefe de la Policía Federal delegación Jujuy, fue
denunciada inicialmente por el portal de noticias La Voz de Jujuy y no por ningún político. Recordemos que Voros es
uno de los imputados por la presunta participación en la fuga del represor
Julián "Laucha" Corres, quien se “escapó” de la delegación de la
policía federal de Bahía Blanca. Rápidamente, los organismos de Derechos
Humanos de Jujuy solicitaron y lograron la remoción de Voros.
El pasado 25 de Mayo, en Tilcara, desfiló
un pelotón tras el banderín que destacaba “Operativo Independencia. En el palco
estaba la plana mayor del radicalismo que reaccionó tarde –muy tarde– y varios
días después repudió el paso militar que marchó frente a sus propias narices. Ese
día, Próspero Nieva, Gerardo Morales, Alberto Bernis y Mario Fiad estaban más
preocupados en “blanquear” la imagen del intendente Félix Pérez, quien días
antes había cometido el exabrupto de afirmar que jóvenes tilcareños son
semillas mal engendradas que necesitan mano dura; de esa manera, el intendente
respondía las denuncias de padres de jóvenes detenidos, quienes denunciaron a
la policía local por malos tratos y abuso de autoridad.
Lamento mi incapacidad para conseguir votos
durante aquella asamblea universitaria. Digo esto porque en muchos momentos el
campo universitario se adelantó a lo que después pasaría con el resto de la
sociedad. Quizás, si en aquel momento nos pronunciábamos en contra de los que
habían sido funcionarios de la dictadura, podríamos haber contagiado al campo
político para que hiciera lo mismo. De esa manera no hubiésemos tenido que
soportar a tantos filodictatoriales que ocuparon puestos públicos, como Annuar
Jorge (el empresario dueño de un diario que llegó a ser senador por la UCR) o
dos integrantes del Superior Tribunal de Justicia: Clara Falcone (UCR) y Sergio
Jenefes (hermano del actual vicegobernador), quienes fueron, respectivamente,
directora de Cultura de la Municipalidad de San Pedro y director de Tierras
Fiscales y Subsecretario de Promoción y Asistencia a la Comunidad, en los oscuros
años de la dictadura.
***
Por todo esto, está bien la acción de
Gerardo Morales al cuestionar el ascenso del jefe del Ejército, César Milani,
quien está acusado, entre otras cuestiones, por la desaparición del conscripto
Alberto Agapito Ledo que, en el año 1976, había sido incorporado al Batallón de
Ingenieros de Construcciones 141. Estaría muy bien que algún político
promoviera una investigación sobre las desapariciones de dos colimbas –Mario
Ivar Flores y Aníbal Dante Tosi– que ocurrieron en Jujuy, también en tiempos de
la dictadura. Desapariciones que están registradas en varias libros, por el
vínculo familiar de su autor recomiendo al El escuadrón
perdido de José Luis D’Andrea Mohr, tío abuelo de Diego D’Andrea Cornejo, quien hoy es uno de los defensores
de Carlos Pedro Blaquier. Es decir, otro abogado que postergó el compromiso
familiar.
lunes, 24 de junio de 2013
Discriminan a políticos en la Feria del Libro de Jujuy
Resulta muy feo que los organizadores de la Feria del Libro de Jujuy, en la programación del presente año, no hayan incluido a sólidos conocedores de la historia de Belgrano: me refiero al senador nacional Gerardo Morales, al diputado provincial Carlos Oheler y al ministro de Educación Rodolfo Tecchi, quienes han dejado por escrito su sapiencia, ya sea en cámaras legislativas o en discursos públicos. Ellos han leído seguramente a Pierre Vidal–Naquet quien expresó que la historia es demasiado seria para dejarla en manos de los historiadores. ¿Hace falta aclarar que las historias que cuentan nuestros funcionarios están en las antípodas de la seriedad? Hace falta: las historias que cuentan nuestros funcionarios están en las antípodas de la seriedad. Por lo tanto, un buen título de la charla sería “Todo lo sólido se desvanece en el aire”.
| Oheler, el diputado de la lapicera caliente |
| Tecchi: "Las ideas de Belgrano están en el gobernador Fellner" |
miércoles, 5 de junio de 2013
La política como guardiana del mito
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| Tapa de libro editado por la UNJu |
Hoy, en pleno siglo XXI, un grupo de historiadoras profesionales arroja luz sobre un hecho que estuvo oculto durante mucho tiempo y tampoco son felicitadas. El tono que usan algunos legisladores se enmarca en la nefasta tradición de hogueras, cepos y desollamientos. Solicitar que se deje de emitir un capítulo es la continuidad de la censura por medios democráticos. Resulta curioso lo lento que estuvieron, esos mismos legisladores, para repudiar el paso marcial de un pelotón que reivindicaba el "Operativo Independencia". Claro, estaban juntando un centenar de fotos para diseminar la culpa de la lentitud de sus reflejos democráticos. La culpa compartida es menos culpa, o por lo menos es más llevadera.
La ciencia, estimados funcionarios, no está para consolarnos por la pérdida del paraíso perdido. La ciencia no trabaja con relatos redentores. La ciencia no nos coloca en el centro del universo.
Y una última cuestión: el principio de autoridad no es válido para la ciencia
lunes, 27 de mayo de 2013
El "Operativo Independencia" en Tilcara
El senador Gerardo Morales, el intendente Félix Pérez, el diputado nacional Mario Fiad y el diputado provincial Alberto Bernis, entre otros, ¿aplaudieron?
![]() |
| Tilcara, 25 de Mayo de 2013 |
Siempre me molestaron los desfiles en lo que hay que marcar el paso. "El arte desordena la vida", escribió Karl Klaus; quizás ahí está la función de la escritura: mostrar (o mejor: demostrar) algo que no todos ven. Marchar todos al unísono imitando un paso militar no me parece atractivo, pero respeto el derecho de todo vecino de desfilar. Lo que no pienso aceptar es que un grupo de autoridades elegidas democráticamente, como Gerardo Morales, Félix Pérez, Mario Fiad y Alberto Bernis, no digan nada frente a un grupo de uniformados que porta un estandarte que dice: “Asociación Ex-Combatientes jujeños y otros / Operativo Independencia / Delegación Perico”.
El “Operativo Independencia”, nunca estará de más recordarlo, fue el nombre que las fuerzas militares y de seguridad le dieron al conjunto de centenares de secuestros, tormentos y asesinatos que empezaron en febrero de 1975, en Tucumán; es decir, antes del inicio de la última dictadura. El jujeño Julio Rolando Álvarez García, sin ir más lejos, fue secuestrado el 1º de febrero de 1976, en aquella provincia; “Pampero” fue torturado en un Centro Clandestino de Detención durante treinta y cinco días.
El año pasado, el juez federal Daniel Bejas responsabilizó a Jorge Rafael Videla (sí, el mismo que El Tribuno de Jujuy permite que una vecina le dedique un poema) y a Mario Benjamín Menéndez por crímenes contra 269 víctimas, que “configurarían el marco del delito de genocidio tipificado en el Derecho Penal internacional”. El juez también destacó que la violencia sexual en aquel contexto “no fue producto de desviaciones particulares, sino que fue ejercida en forma sistemática” y procesó a varios militares como partícipes necesarios.
El pasado 25 de Mayo, por la calle Belgrano de Tilcara, once hombres vestidos con uniformes verdes de combate marcaron el paso detrás de un estandarte que tenía el infame nombre de “Operativo Independencia”. En la crónica de El Tribuno de Jujuy se puede leer que Gerardo Morales apoya “ideas ya vertidas por el intendente anfitrión, Félix Pérez, en relación a los hechos de violencia que conmovieron la localidad quebradeña”; hechos que no coinciden con la versión que brindan los familiares de jóvenes detenidos, ellos denunciaron a la policía local por malos tratos y abuso de autoridad. Hace unos días, Félix Pérez y su gabinete hizo circular un documento en que se refería a los jóvenes detenidos como "mala semilla que se encuentra germinando" en Tilcara. ¿Esas son las ideas que apoya Gerardo Morales? ¿Y cuál fue la reacción de Morales, Fiad y Bernis al ver desfilar a hombres que formaron parte del ejército represor? ¿Hace falta preguntar por qué el intendente aprobó que un pelotón representativo de nuestra historia más trágica desfilara por Tilcara? ¿Acaso añora la mano dura de genocidas como Domingo Bussi? ¿Hay alguien en el gabinete del municipio indígena de Tilcara que tenga simpatía por las atrocidades cometidas en la última dictadura?
Los crímenes del pasado, escribió Juan Gelman, perviven en lo que se calla de ellos en el presente.
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