lunes, 15 de diciembre de 2008

Respuesta a un editor

Estimado Víctor M. Hanne:

Recibí su invitación y celebro su rapidez, pero no puedo dejar de expresarle mi disconfomidad con su trato hacia los poetas que integran la antología. No crea usted que estoy hablando en representación de ningún grupo, apenas hablo por mí -si bien pienso que esta disconformidad es un sentimiento generalizado.

Usted presentó un proyecto a la Secretaría de Cultura de Salta y ese gesto ha sido calificado como generoso de su parte por el mismo Gregorio Caro Figueroa. Me parece muy bien que se establezcan relaciones entre una institución oficial y una empresa privada, pero creo que esas relaciones no deberían dejar de lado a una parte importante de todo hecho cultural: a los autores.

Digo esto porque los poetas tuvieron que pagar para obtener un ejemplar. Los escritores son, sin dudas, muy buenos compradores de libros; pero no por eso deben ser confundidos por parte de un editor. No dudo que esto usted lo sabe muy bien: por un lado, están los autores de una obra y, por otro, están sus lectores o, si prefiere, los compradores de libros.

A menudo, el trabajo intelectual no es reconocido por algunas instituciones y determinadas empresas privadas. Muchos consideran al escritor como un trabajador fuera del sistema laboral y, como el personal de limpieza que trabaja en muchos hogares, no recibe un salario digno.

Cuando la Secretaría de Cultura convocó a los autores para enviar un poema y un breve CV en ningún momento expresó la convocatoria que cada autor tenía que aportar dinero si quería tener un libro donde figuraban versos de su autoría. No me voy a meter en cuestiones legales (o no lo haré por ahora); si quiero decir que usted debería haber entregado -en un gesto de reciprocidad antes que de generosidad- por lo menos un ejemplar de la antología a cada autor que posibilitó la existencia de ese libro.

Entiendo que una empresa privada no tiene por qué ser generosa. Nadie le pide eso. Sí le reclamo a la Secretaría de Cultura que no le otorgue ese título a alguien que para "recuperar costos" (así me lo expresó una vendedora de la citada antología) tiene que cobrar a los propios autores.

Sé muy bien que muchas veces las ediciones se gestan con el aporte económico del autor y el trabajo solidario del editor, pero esa gestación está pautada desde el vamos entre la editorial y el autor. Esas gestaciones las encaran, a menudo, las editoriales independientes que funcionan por fuera del circuito comercial.

Lo vuelvo a felicitar por su rapidez y agradezco tardíamente su invitación. Por mi parte, lo invito a reflexionar sobre la situación que usted planteó: ¿le parece bien que el autor de un poema reciba una invitación para pagar y así leer su propia obra impresa? ¿Usted le pediría a un trabajador de limpieza que pague por barrer los talleres gráficos donde imprime tan rápido los libros?

Atentamente.

Reynaldo Castro

Leer el doble prólogo de la antología: la presentación del editor, Víctor Hanne, y un texto del Secretario de Cultura de Salta, Gregorio Caro Figueroa.

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Cuando participé de la mesa de politicas editoriales,en el festival de poesía de Salta, justamente hable de la visión que tienen algunos editores sobre la figura del autor y esa visión es la misma que tiene un ganadero sobre un vaca (usé la comparación) pero en ningún momento se me cruzó por la cabeza que hiba a pasar lo ocurrido con la antología. Es uno de esos momentos donde la realidad supera a la ficción.Creo que la discusión está mal encarada, como ya lo dije, y las preocupaciones pasan por las ganancias de un editor y la expansión del mercado en lugar de preocuparse por la difusión de los autores y del crecimiento del hecho artístico. Aunque este un poco de más decirlo, estoy de acuerdo con lo expresado por Reynaldo y hasta último momento estube esperando el ejemplar obsequiado en este tipo de situaciones. Si piensan que soy un tarado, yo también lo sentí.Vuelvo a afirmar que para mi lo importante no son las ventas sino el hecho artístico y no estoy del todo de acuerdo con las industrias culturales.Cierro este mail parafraseando a Bertol Brech, de la misma manera que comencé mi charla el día viernes "que hay de delito en robar un libro cuando existen las editoriales"
Mariano ortiz

Insomnya dijo...

Estoy de acuerdo con usted Reynaldo.
Y es que parece que a medida que corre el tiempo el trabajo del escritor se ve cada vez más bastardeado. No solo hay que comprar las antologías en las que uno colaboró, sino también agradecer con ceremonias y alabanzas de todo calibre, las reseñas que se escriben sobre uno buenas o malas ya que por lo menos se dignaron a mencionarte aun sin que lo pidieras. Además ni hablar de vender los libros, la mayoría te los manguea y te reprochan si por esas casualidades tuvieron que comprarlo porque no lograron ubicarte antes. No digo que un escritor no deba regalar sus libros; pero una cosa es hacerlo por voluntad propia y otra muy distinta por obligación o conveniencia. No una vez, sino varias me sugirieron “regalale tu libro a los profesores de Letras en unas de esas se dignan a leerte y luego mandan a todo un curso a comprarte 40 o 50 libros para cuarenta o cincuenta alumnos; obligados, claro.
Comprarle un libro a un escritor se ha vuelto (parece) una hazaña o un acto solidario.
Sé de más de una antología en la que el único requisito para estar incluido era poner 50 pesos.
¿Y la calidad literaria??? ah!!! neeeeeee, solo importan sí pones los 50 pesos. Pero bueno, por lo menos te avisaban de antemano y luego tenías tu ejemplar el cual podías mostrar orgulloso a tu familia, y más con el nombre que tenía la dicha antología “el libro de Oro”.
También me acuerdo y me rio sola, de una vez que participe en un concurso de la Editorial CS Ediciones que me llego por Internet. El primer premio era la publicación del libro y un diploma, el segundo el diploma solo y así para abajo. Jejej pero lo más gracioso es cuando a los dos meses recibo un email donde decía ¡¡¡Usted ha sido seleccionada entre 50000000 participantes ya es finalista de nuestro gran concurso!!!! sus poemas serán incluidos en una antología conjunta; y yo súper feliz jejej brincando como una langosta, hasta que leo una líneas más abajo: Pero antes debe abonar 90 pesos por cada página publicada lo cual le permitirá pasar a la segunda etapa del concurso además de ser incluido en la Antología Conjunta. Pucha digo ¿don’ se ha visto un premio en el que sea uno el que se lo tenga que pagar?? Usted se ha ganado un viaje a Brasil pero debe abonar los pasajes, estadía etc. jejejje Y yo que en esa época andaba con tantas ganas de publicar le consulto a unos amigos que saben del tema ... en unas de esas, vale la pena publicar, aunque sea haciendo un bolsillo común, pero no, resulta que además el precio era un abuso. Es tragicómico pero así estamos.
Un saludo
L. S.

Insomnya dijo...

Mis disculpas si me he extendido demasiado.
Otra vez mis saludos.

Anónimo dijo...

Esto no tiene desperdicio... la primera persona en su maxima expresion (en un post y en dos comentarios). Tanto es asi que el profesor Ortiz se morfo dos veces la T de TU en el nombre del poeta (Bertolt Brecht).
Igual muchachos no seamos ingenuos, no hay necesidad de presentarse a tanto concurso ni de hacerle la fiesta al estado. Un poco más de autedeterminacion please!
Pablo Sanchez

Mx dijo...

Insomnya me hizo acordar, cuando mencionó el libro de oro, que un día boludeando por las calles me cruzo con una de las integrantes de la mayor ficción de la literatura argentina: la SADE. Y bueno, primero me comentó que estaba a punto de publicar el bendito libro de oro, que le faltaba plata, pero que ya iba a salir a pesar de toda dificultad, etc. y de repente me mira fijo (como una revelación) y me dice ¿no querés publicar? dale, mandame unas poesías, dale.
Y bueno, ahí viene a colación un poco el tema que se está tratando en este post. El escritor muchas veces basureado por los editores; editores que arman antologías por cantidad y no calidad. Y en ciertos casos, como relataba recién, escritores que basurean a otros escritores, en que la jerárquica de la sade me pide poesía (y yo no escribo poesía) solo para juntar 50 pesitos más y sacar ese libro.

Por otro lado, los editores juegan con la ambición o necesidad o entusiasmo o lo que sea por publicar que tenemos los escritores. Están a la pesca. Me parece que Mariano no tenía ninguna necesidad de pagar para publicar si posee sus propios medios y canales para hacerlo. Pero lo entiendo, todos alguna vez compramos (y compraremos) espejitos.
Pero se aprende, así se aprende siempre en este medio.

Anónimo dijo...

Herrores Hortográficos! Y… a veces hay q’ pagarles a los correctores… y a los explotados o bien empleados de las editoriales, depende… y a los editores del orto, y a los productores de grafía ortiva, etc. Al fin y al cabo capaz q’ son todas instancias que se autocandidatean como elementos constitutivos del campo artístico, como subconjunto del campo cultural según Bourdieu. Escritores, editores, lectores, y toda una constelación de significantes que son hasta pensados como insignificantes por estos tres primeros. No en todos los casos, obvio. El punto es que q’ las editoriales son empresas, desalmadas o no, funcionan de acuerdo a un sistema basado en el capital. Desde su punto de vista este planteo ni siquiera está mal, es incomprensible para ellos un planteo de esta naturaleza. Para los artistas en general, el arte es compromiso, devoción y entrega, y ahí es el punto flaco donde se cuelan los mercaderes. Además está esa otra historia de si el arte sólo un fenómeno cuya inteligibilidad está dada únicamente por sus elementos formales: __Estética pura, bah! Una medida para el juicio.__Dirán algunos apurados. Pero ahí entramos en terrenos filosóficos densos… Porque nos referimos a estética como a una vara dinámica y funcional –aunq’ esto suene erótico- que tiene uno de sus extremos clavados en la ética y en su otro extremo la muestra artística de la realidad, reflejo del conocimiento estético del hombre, de cómo éste y su historicidad puede y ha transformado el mundo. Porq’ la estética no mide, son los valores individuales los que enjuician y miden al objeto de arte, las coincidencias de este juicio generan núcleos culturales y protagonismo en la modificación de los mundos; esta vara con ejes transversales como agujas llamados valores morales por lo tanto individuales y únicos revelan el valor multívoco del arte, revelan su valor cognoscitivo y ejerce su acción ideológica y educativa sobre el hombre. Más o menos eso. Y volviendo a los horrores ertográficos… Πρόσεχε, ότι δεν είμαστε τόσο πολλά λάθη διαφυγή!
jOE Mariani

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