lunes, 18 de agosto de 2008

Pendejos

No leen libros. Uno mira a estos pendejos y enseguida saca una rápida conclusión: hablan con un lenguaje reducido, son lentos adolescentes que no maduran, no tienen intereses políticos ni aspiraciones intelectuales. En muchos casos, ni siquiera tienen deseos sexuales.

No todo es culpa de ellos. Le estamos dejando un tiempo con un sentido fuertemente egoísta, donde los temas de discusión son marcados por la televisión y desde un punto de vista mercantil. Sólo lo que genera audiencia puede estar en el aire; lo que circula en los márgenes está condenado a su destino. Así, las voces de los desesperados no se escuchan.

Casi todos los programas de televisión se hacen con esta lógica. Se arman contenidos de acuerdo a los anunciantes. En menor medida, pasa lo mismo con la radio y, desde hace algún tiempo, también con el periodismo gráfico. El periodismo se reduce, de esta manera, a ser el oficio que se ejerce en los intersticios que dejan los avisos pagos.

Resulta fácil comparar la propia experiencia como lector con las de los jóvenes de hoy. Es muy cómodo, pero también engañoso. Uno no puede postular su propio pasado para comprender lo que le pasa hoy.

Uno era un lector omnívoro (si algún pendejo no sabe lo que significa ese término en este contexto se lo aclaro: uno leía todo). Me acuerdo que uno de mis abuelos le dijo a m madre que tenía que llevarme al médico porque yo estaba leyendo demasiado. Esa temprana lección me enseñó dos cosas: hay que vivir con inteligencia en este sistema y no hay que estar de acuerdo con las consecuencias del sistema.

Mi rebeldía consistía en llevarme una linterna para leer historias prohibidas entre las sábanas. Esas lecturas fueron mis únicas clases de educación sexual. Algunas mujeres generosas, un tiempo después, me supieron orientar. A veces creo que todo es una cuestión de suerte.

De nada sirve comparar la juventud actual con la propia experiencia. Eso hacen algunos padres y profesores introspectivos. Creen que la lógica de entonces sirve para entender a este presente confuso y se equivocan.

Mis lecturas apenas sirvieron para formarme o deformarme. Las páginas pornográficas que he leído fueron como simuladores de vidas que no me atrevía a protagonizar. Me permitieron, eso sí, darme cuenta de que tengo que vivir porque hemos sobrevivido a lo peor. Pero no puedo decir casi nada de los jóvenes.

No leen libros. Los pendejos arman sus historias por medio de brevísimos mensajes de textos y por el chat. Son protagonistas de los que cuentan, arriesgan más de lo que nosotros arriesgamos, tienen menos armas que nosotros y, cuando no tienen suerte, pagan un precio muy caro.

Imagen: obra de Marcia Schvartz

2 comentarios:

lwayar dijo...

Estoy realmente cansado de ver como en todos los medios se trata de denostar a la juventud como una forma de realzarce, voy a citar algunos casos:

1) cada vez que los noticieros sacan noticias del tipo "Bochazo en la UBA" donde cuentan que la mayoria de los ingresantes no aprobaron el examen de ingreso, viejos chotos, les aseguro que ninguno de esos periodistas y la mayoria de los profesores universitarios tampoco los aprobarian, los desafio.
2) Cada vez que se ponen a criticar una moda adoptada por los jovenes, estupidos todos los que los critican, viejos chotos, podria encasillarlos a todos con sus modas de viejo.
3) Los critican por que modifican el lenguaje, el lenguaje es algo dinamico, tonto el que cree que a la lengua la hace la real academia, la hacemos todos, el lenguaje de los jovenes se adapta a la tecnologia, a otros idiomas, evoluciona y un monton de viejos chotos quedan afuera y se calientan por eso.
4) Los que critican a los jovenes que no leen, tu caso Reynaldo, estoy convencido que lo jovenes actuales leen mas de lo que leian los de nuestra generacion, que estan mas informados, obviamente siempre existe un porcentaje de personas que no se interesan habidamente por la lectura, pero es no es patrimonio exclusivo de la juventud. Viejos chotos, lecotres de suplementos deportivos y revistas de chimentos.
5) Me cansan tambien los que critican las la relacion de los jovenes y la tecnologia, critican a los que juegan en computadoras, los que usan los sms para comunicarse, los que tienen vidas virtuales paralelas, etc. Viejos chotos, es un nuevo mundo, ni siquiera aprendieron a usar el control remoto del DVD.

Se estan quedando afuera, el mundo esta cambiando, ya no es de los viejos, ni siquiera sanben por donde pasa la cosa, estan afuera, se quedaron afuera, o te adaptas o moris, asi de simple.

Por favor ya dejen de joderlos a los chicos no se descarguen con ellos por un mundo que ya no entienden.

Luis Tomas Wayar

Reynaldo Castro dijo...

Luis: te agradezco el comentario. Me dio pie para otra nota que acabo de colgar.
Un abrazo.

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