jueves, 4 de octubre de 2007

Periodistas, escritores y bloggers

Estimados lectores:

El 10 de octubre aparecerá el libro Periodistas: Sin ustedes, el mundo estaría al revés, una compilación de artículos que edita la Universidad Nacional de Jujuy.

En esta obra se incluyen textos de: Beatriz Sarlo, Eduardo Berti, Luis Alberto Quevedo, Vicente Verdú, José Pablo Feinmann, Ernesto “Che” Guevara, Arturo Pérez-Reverte, Víctor Hugo Ghitta, Ariana Vacchieri, Nicolás Casullo, Orlando Barone, Susana Viau, Bernard Pívot, Ana María Vara, Hugo Caligaris, Raúl Alzogaray, Claudio Fantini, Roberto Arlt, Abelardo Castillo, Ricardo Piglia, Carlos Gazzera, Rodolfo Walsh, Horacio Verbitsky, Gabriel García Márquez, Lilia Ferreyra, Osvaldo Aguirre, Carlos Gamerro, Silvina Friera, Truman Capote, Jorge Lanata, Ernesto Tiffenberg, Joaquín Morales Solá, Sandra Russo, Andrew Graham Yooll, Manuel Vicent, Diego Rottman, Karl Kraus, Guillermo Piro, Enric Castelló y Adriana Schettini.

A continuación algunos fragmentos:

· Hay destrezas madres y destrezas hijas. La lectura y la escritura son algo así como la marcha sobre las dos piernas con el cuerpo erecto: se necesitaron millones de años para llegar a ella y todavía sigue siendo el modo de desplazamiento material básico de los humanos y hasta para moverse por la luna fue necesario saber caminar. No siempre el último invento anula todos los anteriores” (Beatriz Sarlo).

· “Leer en una pantalla no es lo mismo que leer en un códice.A diferencia de los libros impresos que sólo ofrecen márgenes o resquicios en blanco, con el texto eléctronico no sólo puede el lector intervenir para someter los contenidos a múltiples operaciones sino, más aún, “puede convertirse en su coautor”, lo que trastoca sin precedentes las antiguas relaciones entre lector y texto” (Eduardo Berti).

· “El vínculo que establece el televidente con el televisor es muy complejo. Una de sus características consiste en que el espectador desea ver ciertos programas porque hay millones de personas que los ven y él no quiere quedar afuera de las conversaciones. Ocurre que, en definitiva, la televisión no es una tecnología, sino un discurso: construye lazos con los otros, con las demás personas” (Luis Alberto Quevedo).

· “En [la revista] Focus hay dibujos, infografía, mucha foto, mucho cuadro sinóptico, despieces entre un texto más lacónico. Es el ejemplo conspicuo de la nueva generación windows. El CD-ROM convertido en papel, la pantalla hecha página. Muchos jóvenes tienden a comprar Focus antes que Der Spiegel, prefieren el fast-food al estofado, el impacto a la meditación. Pronto, se dice, todos los periódicos se harán así. El diseño prevalece sobre el buen texto; la visualización, sobre la reflexión. El focus sobre el locus. He aquí el zeitgeist; el flamante espíritu de esta época” (Vicente Verdú).

· El viento es la imagen de la libertad y toda revolución busca instaurar la libertad, ya que viene, ante todo, a liberar a los oprimidos. Así, es la libertad, es la liberación de los oprimidos lo que se lee en los pelos agitados del Che. También es “el extraño de pelo largo”. Un rockero. Un eterno joven. Y la mirada profunda, los ojos oscuros, la nariz dilatada como si oliera al viento y lo saboreara, los labios firmes y la barba rala, y la boina con la estrella. Y esa estrella es la suya. El Che es una star. Una superestar. Un Jesucristo superestar”. (José Pablo Feinmann).

· La tropa de Sánchez Mosquera nos había tomado alguna delantera y poco después se oían unos tiros; rápidamente bajamos la ladera, buscando entre las dificultades del terreno el mejor camino para llegar a la retaguardia; sabíamos que Camilo había actuado. Nos demoró bastante llegar a la última casa antes de la subida; íbamos con muchas precauciones, imaginando a cada momento encontrar al enemigo. El tiroteo había sido nutrido pero no había durado mucho, todos estábamos en tensa expectativa” (Ernesto “Che” Guevara).

· “Era lo que ellos llamaban territorio comanche en jerga del oficio. Para un reportero en una guerra, ése es el lugar donde el instinto dice que pares el coche y des media vuelta. El lugar donde los caminos están desiertos y las casas son ruinas chamuscadas; donde siempre parece a punto de anochecer y caminas pegado a las paredes, hacia los tiros que suenan a lo lejos, mientras escuchas el ruido de tus pasos sobre los cristales rotos. El suelo de las guerras está siempre cubierto de cristales rotos. Territorio comanche es allí donde los oyes crujir bajo tus botas, y aunque no ves a nadie sabes que te están mirando. Donde no ves los fusiles, pero los fusiles sí te ven a ti” (Arturo Pérez-Reverte).

· “Arturo Pérez Reverte contó la historia espeluznante en un café de Buenos Aires. Durante los enfrentamientos en Serbia, adonde había sido enviado como corresponsal de guerra por la televisión española, visitó un hospital atestado de heridos en compañía de un camarógrafo; en medio del paisaje desolador, se acercó a un soldado que estaba tendido sobre un camastro, con medio cuerpo ensangrentado, y lo pisó: el grito desgarrador fue la imagen más lacerante del conflicto serbio que ese día entregó la televisión europea” (Víctor Hugo Ghitta).

· La televisión nació maldita. Fue, casi desde su inicio, una mezcla de hija boba y mala de la película. Desde diferentes perspectivas políticas, ideológicas y teóricas y con matices a veces muy marcados en la evaluación de sus efectos sobre las personas, fue considerada como el factor más fuerte de integración social que se haya conocido jamás” (Ariana Vacchieri).

· “Hace mucho que murió el tiempo de los mitines, los oradores de esquina o de sótanos, los candidatos sobre una tarima de plaza como Arturo Jauretche o Alfredo Palacios con una oratoria encendida y solemne clamando por la reparación de la patria. Tal vez esas fueran ideas, quizás, o retóricas que nos hacían pensar que un político en elecciones era sobre todo buena labia y acto público. También un mundo social mucho más ingenuo y menos lleno de consumos, donde Balbín hablaba un par de veces al año, pero no participaba de nueve minientrevistas de televisión por semana y treinta y seis por radio” (Nicolás Casullo).

· “Los medios agitan el aire desde temprano; comunicadores todavía somnolientos salen a la caza de un título. ¡Albricias! Se relamen cuando logran la captura oral del día. Esa frase insidiosa que sirve para martillar a troche y moche en los oídos. La sustancia es lo de menos. Cuanto más se lo incita más se logra fecundar en el político una declaración efectista que le da sentido a la demanda y al negocio. El circuito es éste: alguien dice algo picante, otro le responde con wasabi y con chili; se instiga a otros a hablar sobre lo que dijeron aquellos aunque no lo hayan escuchado, y ya se ha armado el despelote. (Orlando Barone).

· En fin, qué remedio, de noche todos los gatos pueden soñar con ser pardos. Pero ya de mañana alguien debería hacer la caridad de recordar a quien corresponda que la entrevista es un género con reglas propias. Un género traicionero y maldito (cabrón, Verónica Lozano, muy cabrón) que se ne frega en las narices respingadas y castiga sin piedad la estupidez humana: James Lipton, Bernard Pivot, Jesús Quintero, tres maestros en esa ingeniería que conduce a la revelación del alma y el pensamiento ajenos, no fueron seleccionados en un casting” (Susana Viau).

· Yo no soy escritor. Así, mi programa no era una conversación entre colegas, un pulso entre escritores, un coto cerrado. ¡Eso hubiera alejado al telespectador! Yo era un periodista que preguntaba, y lo hacía poniéndome en lugar del espectador. Quien haga un programa sobre libros, ¡mejor que no publique libros, que no sea escritor!” (Bernard Pívot).

· “‘Para fundar una disciplina no alcanza con inventar un término’, concedió astutamente Régis Debray cuando lo urgieron a caracterizar la mediología, nueva área de estudios que intenta imponer en los medios académicos. Y el intelectual que en los años 60 acompañó al Che Guevara y en los 80 a François Mitterrand ensayó enseguida, si no una definición, al menos una descripción: ‘Bajo este nombre se ha agrupado, con el correr de los años, una variedad de investigaciones originales en las que se cruzan filósofos, historiadores de la técnica, expertos en estética y estudiosos de la comunicación informática’” (Ana María Vara).

· “Monstruoso, despiadado, el televisor elimina a pobres angelitos con la guillotina del rating. Sólo un monstruo puede sobrevivir en un entorno semejante. Ciclos antes frecuentados por intérpretes líricos y maestros de la oratoria universal han debido disponer que sus invitados transmutaran en nigromantes, numerólogos, hechiceras y superhéroes. Se logra por este procedimiento no sólo la supervivencia, sino el renacimiento y aun la multiplicación de los monstruos: de un Alien muerto pueden nacer numerosos monstruitos” (Hugo Caligaris).

· La víspera del día de brujas de 1938, una radio estadounidense transmitió en vivo, durante una hora, los pormenores de la primera invasión marciana. Los extraterrestres habían descendido al atardecer en una granja de Nueva Jersey y atacaron a los vecinos con rayos caloríferos y gas tóxico. Muchos oyentes se asustaron, algunos aprestaron sus armas y se atrincheraron en sus casas. La policía recibió numerosas llamadas que denunciaban la presencia de máquinas gigantes. Varias personas afirmaron haber olido el gas tóxico o sentido en el aire el calor de los rayos. Hubo quien aseguró haberse descompuesto a causa del gas y quien dijo haber visto las llamas de los incendios provocados por los marcianos” (Raúl Alzogaray).

· “Los personajes de ficción creados por Roberto Arlt y los personajes reales que inspiraron a Truman Capote para escribir A sangre fría, parecen explicar una de las violencias que atormenta a la Argentina. Esa violencia se expresa a través de la abyección y de la imbecilidad, pero no tiene que ver con el hambre ni con la exclusión social. Por eso, para explicarla no alcanza la sociología. Hay que cerrar los manuales y buscar en la literatura. Allí están los personajes que cometieron esos crímenes pertenecientes a lo que he llamado la violencia de la mediocridad” (Claudio Fantini).

· Todos nosotros, los que escribimos y firmamos, lo hacemos para ganarnos el puchero. Nada más. Y para ganarnos el puchero no vacilamos en afirmar que lo blanco es negro y viceversa. La gente busca la verdad y nosotros le damos moneda falsa. Es el oficio, el metier. La gente cree que recibe la mercadería legítima y cree que es materia prima, cuando apenas se trata de una falsificación burda, de otras falsificaciones que también se inspiraron en falsificaciones” (Roberto Arlt).

· “Hasta 1958, siete años después a partir de aquella tarde, no leería ninguna obra de Arlt; pero aquella tarde, gracias a la solapa del libro que me dieron en la biblioteca, supe que Arlt había ganado el Premio Municipal. No sé si hace falta agregar algo. Yo tenía quince años y vivía en un pueblo; yo creía en la solapa de los libros y en los premios literarios” (Abelardo Castillo).

· “Él tenía su lugar en el periodismo, un lugar muy contradictorio, con el que tenía muchos conflictos. Era muy conocido por sus crónicas y demás, pero en un momento, después de su muerte, su literatura empieza a quedar relegada a un lugar ajeno a los lugares centrales del debate. Y yo creo que el público, los lectores siguieron leyendo a Arlt, a veces incluso, leyeron a Arlt antes que a Borges. En el caso de Arlt fue la fidelidad de ese público, de ese lector que se iba construyendo de generación en generación, y que siempre volvía a los textos de Arlt, y que estaba adelante de los críticos, que en general seguían tratándolo con cierta suficiencia, con cierta superioridad” (Ricardo Piglia).

· “Una imagen que aún me queda grabada en la mente es la de Ricardo Piglia abrazado a ese cheque de la Editorial Planeta... Esa imagen, creo, fue para mí tan desconcertante, tan profundamente dolorosa como la caída del Muro de Berlín. Y no porque piense que el Muro estuviera bien o la plata no fuera necesaria para un escritor como Piglia. No. Lo digo en el sentido figurado de lo que ese cheque y esa caída del muro significaron: la sepultura -por la peor de las vías- de eso que sentimos como la utopía” (Carlos Gazzera).

· “Tampoco olvido que, pegado a la persiana, oí morir a un conscripto en la calle y ese hombre no dijo: ‘Viva la patria’, sino que dijo: ‘No me dejen solo, hijos de puta’” (Rodolfo Walsh).

· “Conocí a Rodolfo Walsh cuando regresó de Cuba donde participó en la creación de la agencia Prensa Latina y, sin más ayuda que un manual de criptografía para aficionados conseguido en una librería de viejo de La Habana, descifró los cables secretos con el plan de la invasión organizada por la CIA desde Guatemala, que entraron por casualidad en una radioteletipo que la agencia noticiosa usaba para monitorear el servicio de la competencia” (Horacio Verbitsky).

· “Tenía los ojos claros y risueños detrás de los cristales de miope con monturas gruesas de carey, tenía una calvicie incipiente con mechones flotantes y pálidos y su piel era dura y con viejas grietas solares, como la piel de un cazador en reposo. Aquella noche, como casi siempre en La Habana, llevaba un pantalón de paño muy oscuro y una camisa blanca, sin corbata, con las mangas enrolladas hasta los codos. Masetti me preguntó: ‘¿De qué tiene cara Rodolfo?’ No tuve que pensar la respuesta porque era demasiado evidente. ‘De pastor protestante’, contesté” (Gabriel García Márquez).

· “Como una piedra en el agua, el concepto se ampliaba en la concisión de tres cláusulas: ‘Lo que ustedes llaman aciertos son errores, los que reconocen como errores son crímenes y lo que omiten son calamidades’. En las noches, me leía cada párrafo atisbando mi gesto de duda, rechazo o aprobación ante un adjetivo o una palabra de más o de menos que debilitara un concepto o alterara su ritmo. ‘Estos episodios no son desbordes de algunos centuriones alucinados sino la política misma que ustedes planifican en sus estados mayores, discuten en sus reuniones de gabinete, imponen como comandantes en jefe de las tres armas y aprueban como miembros de la Junta de Gobierno’. La precisión y contundencia de un golpe de timbal” (Lilia Ferreyra).

· “Walsh es un lector y un escritor lento. Lo ha dicho él mismo: ‘he tardado quince años en pasar del mero nacionalismo a la izquierda; lustros en aprender a armar un cuento, a sentir la respiración de un texto’. Hace el tipo de lectura de un corrector, el que lee lo que falta y lo que excede a un texto” (Osvaldo Aguirre).

· “Ha sido frecuente atacar la presunción de Capote, demostrando que hubo novelas de no ficción antes de la suya. Entre ellas, Operación masacre de Rodolfo Walsh, que los argentinos proponemos como verdadera fundadora del género con la misma tozudez con que pregonamos nuestra potestad sobre el colectivo, la birome y el dulce de leche” (Carlos Gamerro).

· “El verdadero enfant terrible de la literatura estadounidense, el pionero del nuevo periodismo, el autor de la novela-reportaje A sangre fría, llevaría hasta las últimas consecuencias una sentencia que leyó detrás del mostrador del café de su barrio (registrada en la crónica ‘Nueva Orleans’ de Los perros ladran): ‘No te preocupes por la vida... de ella nunca saldrás vivo’” (Silvina Friera).

· “Un día, empecé a escribir, sin saber que me había encadenado, de por vida, a un amo noble pero despiadado. Cuando Dios nos ofrece un don, al mismo tiempo nos entrega un látigo, y éste sólo tiene por finalidad la autoflagelación” (Truman Capote).

· En un momento en que la mayoría del periodismo mundial se solaza con calcar esquemas de lejanía informativa del tipo de USA Today -texto escueto, pretendidamente farmacéutico-, la propuesta de este diario es exactamente inversa; para Página/12 se trata de buscar una relación más humana con el lector, que juegue con estereotipos propios y ajenos, en los que importe más la identificación emocional que el distanciamiento supuestamente objetivo. La adhesión humana no es siempre ideológica, ex profeso la definición editorial de este diario se ha dado sólo en tres o cuatro puntos repetidos hasta la exasperación: derechos humanos, política económica en contra de la concentración empresaria, democratización de la sociedad en todos los niveles y política antinuclear” (Jorge Lanata y Ernesto Tiffenberg).

· “El periodista no tiene horario, ni fin de semana, ni vacaciones aseguradas. Aún ahora, después de 30 años de profesión, cuando uno cree que pudo conseguir algunos beneficios, todavía no sé cuándo empieza ni cuándo termina mi trabajo todos los días. Desde que la crisis argentina tomó un ritmo tan vertiginoso, volví a perder los fines de semana, porque mi columna del domingo la termino de editar los sábados a última hora” (Joaquín Morales Solá).

· “La escritura es una camisa que el lector debe desabotonar por sí mismo. Hay que tener coraje para escribir vestido y ofrecerse a ser desvestido por el lector que uno se merezca” (Sandra Russo).

· “Los nuevos periodistas se destacan por su tremenda energía. Los cronistas de mi generación llegaban a viejos. Ahora veo que para recoger información en la calle hay que ser más joven. Estar en la calle es estar a prueba permanentemente. De cronista hay que jubilarse a los 29 años y después conseguir un trabajo en la redacción” (Andrew Graham Yooll).

· “Periodista es ese tipo que escribe a toda velocidad de cosas que generalmente ignora y lo hace de noche y la mayoría de las veces cansado o borracho y que no teniendo talento para ser escritor ni coraje para ser policía se queda sólo en un chismoso o en simple confidente. Esto es un alarde de masoquismo. Yo soy periodista, aunque, como dijo alguien, prefiero que en casa sigan creyendo que toco el piano en un burdel” (Manuel Vicent).

· “Karl Kraus detestaba la parcialidad de la prensa y aspiraba a la neutralidad informativa. Y aunque no lo logró (sus artículos tenían una fuerte carga de opinión) sus ataques a lectores, políticos, psicoanalistas y, sobre todo, periodistas están cargados de una ironía feroz, que en muchos casos conserva, un siglo más tarde, toda su vigencia. Es en esa contradicción donde está el verdadero valor de sus escritos” (Diego Rottman).

· “No esperen de mí una palabra, tampoco podría decir nada nuevo. En la habitación donde estoy hay un ruido horrendo: carros de guerra, ediciones de la prensa voceada como batalla ganada: quienes nada tienen que decir ahora, porque de hecho tienen la palabra, continúan hablando. Quien tenga algo que decir, que de un paso al frente y calle para siempre” (Karl Kraus).

· “Cuando Sergei Esenin se suicidó en 1926, cortándose una vena, escribiendo un poema con su sangre (‘En esta vida no es nuevo morir,/ pero vivir tampoco es nuevo’) y luego colgándose con una soga atada a uno de los tubos de la cañería de agua de la habitación que ocupaba en un hotel de Leningrado, hubo una voz que se levantó para llorarlo. Maiacovski escribió un poema en su memoria, cuatro de cuyos versos decían: ‘Tal vez,/ si hubiese habido tinta en el hotel Inglaterra,/ no habría tenido razones/ para cortarse las venas’” (Guillermo Piro).

· “Un compañero de trabajo me dijo un día que los medios en Internet nunca serían masivos mientras obligaran al público a leer. Quizás tenía razón. ‘Leer –comentaba– es un esfuerzo que mucha gente no está dispuesto a realizar, y menos sobre una pantalla’. Esfuerzo mental y físico, esfuerzo en tiempo y dedicación. Y quizás esté en lo cierto: la pantalla es un artilugio que se inventó para mirar, no para leer” (Enric Castelló).

· En el mundo se está desarrollando una tendencia que en la Argentina aún es embrionaria: la de los periodistas profesionales con blog propio. Su situación de bloggers es diferente de la que sustentan en los medios. En la web, carecen de la cadena de jerarquías profesionales que hace que sus trabajos pasen por diversas instancias de control de calidad; el blog es, mayormente, un espacio unipersonal: yo lo pienso, yo lo escribo, yo lo edito, yo lo posteo. En el universo tradicional, la credibilidad del periodista está avalada por el medio. En el blog, la única garantía es su firma y, al igual que el resto de los bloggers, necesita procurarse lectores” (Adriana Schettini).


1 comentario:

manancancho dijo...

vale mandar a la distancia mis deseos de éxitos y la felicitación por un nuevo libro? Si, vale!!
Usté, un maestro.
abrazo, medaya y aplausos

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